Uno
de los temas relacionados con la relación alumno-profesor es el tema del afecto
o cariño, ¿debe ser el profesor
cálido con el estudiante? O ¿debe tener una relación formal en la que no se
involucre afectivamente con sus alumnos para evitar faltas de respeto o
afectarse demasiado con las problemáticas del niño?
El
profesor es un pilar fundamental en la enseñanza del niño, puesto que es quien
le entrega los conocimientos básicos y necesarios. Pero, mas aún, debe formarlo
en su integridad como persona, implantando en ellos valores y enseñanzas que
los guiarán toda su vida.
Pensamos
que mas allá de manejar sus materias y hacer clases, además de tener un buen
juicio respecto a sus decisiones, disposición para informarse y mejorar cada
clase, el profesor tiene que demostrar cariño a sus alumnos. Éste es un buen
criterio para relacionarse con ellos, ya que ayuda mucho a que el alumno se
sienta seguro frente al profesor y le tenga confianza, produciendo una buena
relación entre ambos.
Creemos
que es necesario que el profesor se entregue absolutamente a sus alumnos, que
esté siempre dispuesto a escucharlos y ayudarlos. “Los profesores se preocupaban mucho por
nosotros en especial la profesora de ciencias sociales, nos daba mucho ánimo
cuando no llegábamos al aprobado y siempre a los que les costaba más intentaba
de que lo terminaran aprendiendo igual que el resto.”
“En la
etapa de la E.S.O le cogí cariño a una profesora de Inglés que tuve, gracias al
acercamiento que siempre mostró con mis compañeros de clase y conmigo, esto nos
ayudaba a interesarnos por la asignatura”.
Como
hemos dicho, el tratamiento de las relaciones interpersonales y la educación
afectiva debe ocupar un lugar preferente en todo proyecto educativo. De un
lado, porque se trata de un objetivo con valor educativo en sí mismo,
desarrollo de la capacidad comunicativa y la sensibilidad; de otro, por ser un
medio o instrumento necesario para conseguir una convivencia respetuosa y
pacífica.
Podemos
ver como se recuerdan con más agrado los profesores que mostraban afecto a sus
alumnos: “…a
mi me encantaban las clases de lengua porque además de enseñarnos nos reíamos
mucho con el profesor en nuestros momentos buenos de risas, que nunca me
olvidaré de esa persona que me ayudó en lo bueno y en lo malo aunque ya no esté
en este mundo.”
“Esta
maestra era muy buena, y además de tenerla en 1º, también la tuve en 2º de
primaria. Era muy simpática y agradable con sus alumnos y nos tenía mucho
cariño ya que ella no tenía hijos y nos quería como si fuéramos sus hijos.”
“Además de buena
profesora es muy buena persona y todavía mantengo contacto con ella.”
A
veces, podemos observar que se formaba una relación con mucha confianza:
“También recuerdo que
yo le solía dar masajes al profesor de religión y me daba dinero para comprarme
un bocadillo. A veces el profesor jugaba con nosotros y nos daba abrazos, era
muy cariñoso y nos quería como si fuéramos sus propios hijos, pues él no tenía
hijos.”
“Este profesor era
especialmente cercano a los alumnos, bromeaba con nosotros, realizaba juegos en
su asignatura e incluso nos contaba alguna de sus historias, era un profesor
que se enrollaba mucho, podía pasar la hora entera contando cualquier
historia.''

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