Monday, June 4, 2012

Cariño con el profesor/a


Uno de los temas relacionados con la relación alumno-profesor es el tema del afecto o cariño, ¿debe ser el profesor cálido con el estudiante? O ¿debe tener una relación formal en la que no se involucre afectivamente con sus alumnos para evitar faltas de respeto o afectarse demasiado con las problemáticas del niño?
El profesor es un pilar fundamental en la enseñanza del niño, puesto que es quien le entrega los conocimientos básicos y necesarios. Pero, mas aún, debe formarlo en su integridad como persona, implantando en ellos valores y enseñanzas que los guiarán toda su vida.
Pensamos que mas allá de manejar sus materias y hacer clases, además de tener un buen juicio respecto a sus decisiones, disposición para informarse y mejorar cada clase, el profesor tiene que demostrar cariño a sus alumnos. Éste es un buen criterio para relacionarse con ellos, ya que ayuda mucho a que el alumno se sienta seguro frente al profesor y le tenga confianza, produciendo una buena relación entre ambos.
Creemos que es necesario que el profesor se entregue absolutamente a sus alumnos, que esté siempre dispuesto a escucharlos y ayudarlos. “Los profesores se preocupaban mucho por nosotros en especial la profesora de ciencias sociales, nos daba mucho ánimo cuando no llegábamos al aprobado y siempre a los que les costaba más intentaba de que lo terminaran aprendiendo igual que el resto.”
“En la etapa de la E.S.O le cogí cariño a una profesora de Inglés que tuve, gracias al acercamiento que siempre mostró con mis compañeros de clase y conmigo, esto nos ayudaba a interesarnos por la asignatura”.
Como hemos dicho, el tratamiento de las relaciones interpersonales y la educación afectiva debe ocupar un lugar preferente en todo proyecto educativo. De un lado, porque se trata de un objetivo con valor educativo en sí mismo, desarrollo de la capacidad comunicativa y la sensibilidad; de otro, por ser un medio o instrumento necesario para conseguir una convivencia respetuosa y pacífica.
Podemos ver como se recuerdan con más agrado los profesores que mostraban afecto a sus alumnos: …a mi me encantaban las clases de lengua porque además de enseñarnos nos reíamos mucho con el profesor en nuestros momentos buenos de risas, que nunca me olvidaré de esa persona que me ayudó en lo bueno y en lo malo aunque ya no esté en este mundo.”
“Esta maestra era muy buena, y además de tenerla en 1º, también la tuve en 2º de primaria. Era muy simpática y agradable con sus alumnos y nos tenía mucho cariño ya que ella no tenía hijos y nos quería como si fuéramos sus hijos.”
“Además de buena profesora es muy buena persona y todavía mantengo contacto con ella.”
A veces, podemos observar que se formaba una relación con mucha confianza:
“También recuerdo que yo le solía dar masajes al profesor de religión y me daba dinero para comprarme un bocadillo. A veces el profesor jugaba con nosotros y nos daba abrazos, era muy cariñoso y nos quería como si fuéramos sus propios hijos, pues él no tenía hijos.”
 “Este profesor era especialmente cercano a los alumnos, bromeaba con nosotros, realizaba juegos en su asignatura e incluso nos contaba alguna de sus historias, era un profesor que se enrollaba mucho, podía pasar la hora entera contando cualquier historia.''

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