“Aprendimos
a leer y escribir. De esta manera, recibíamos caramelos como premio
cada vez que lo realizábamos bien”. Actualmente es difícil
que en educación, de una u otra manera se pueda ver sin premios o
castigos. Estos es un recurso que, a veces, se abusa, está claro que
para aquel que realice un gran trabajo es necesario darle un premio
al esfuerzo y trabajo duro. Pero claro esto no es así, más bien es
lo contrario, se utiliza para casi cualquiera cosa para motivar a los
alumnos, aunque hay veces, como pasa en algunos castigos que se
obtiene el resultado contrario, lo desmotivan y como consecuencia
pierden interés sobre todo lo relacionado con la escuela.
Pero
esta forma no proporciona construcción de ningún conocimiento,
simplemente trabajan con el fin del premio, temiendo así el castigo.
Con esta metodología no se obtiene el ''placer'' del saber, más
bien esto lo que promueve es una educación memorística, es decir,
exámenes de contenidos en los que el niño esté estudiando la tarde
antes memorizando, sin entender o saber para lo que realmente
sirven.

Al
realizar este modelo, el aprendizaje se convierte en algo secundario
para el niño, lo primario es ganarse el premio, ya sea una golosina,
un chicle o cualquier detalle.“Nuestra
profesora ,la mayoría de los días ,nos mandaba leer en casa y al
día siguiente nosotros teníamos que ir a su
mesa de uno en uno a leer lo que habíamos leído, si al leer no nos
equivocábamos ella nos daba como premio un caramelo ,si ocurría al
contrario nos quedábamos sin premio.”
Pero
al tener este sistema educativo en los que el contenido no tiene
mucho que ver con la realidad que se van a encontrar, necesitan un
estímulo, un premio, una motivación que les de, por lo menos la
ilusión de ganar algo, aunque de este modo el aprendizaje y la
adquisición de conocimientos se deja en un segundo plano, lo que
propicia que este se olvide en un corto período de tiempo.
El
castigo, es también muy utilizado en gran medida en el mundo
educativo, intenta que ciertos hábitos negativos perduren en los
niños “Yo era un poco traviesa e inquieta
y a veces en algunos recreos me castigaban por pegarle a mis
compañeros.”. Estas conductas
deben ser censuradas y el método más rápido, y tal vez , el más
eficaz sea el castigo.
Uno
de los problemas del castigo es que solo enseña lo que no se debe
hacer, no enseña lo que realmente se debería hacer. No enseña
ningún comportamiento, más bien intenta eliminar comportamientos
negativos del niño.“Recuerdo que
nos castigaba algunas veces porque hablábamos mucho en clase, hasta
que una vez se enfadó un poco más y nos mandó hacer copias todos
los días en el recreo durante dos meses.”
También
si se abusa del castigo, puede que aparezca una relación
docente-alumno negativa. Esto lo tenemos que evitar a toda costa, no
podemos tener relaciones negativas con nuestros alumnos, ya que si
la tenemos, ellos se desinteresarán de nuestras clases y actividades
y se desmotivarán por lo que no habrá ningún aprendizaje. Otra de
las consecuencias del abuso del castigo es promover la mentira y el
engaño para evitar que se le castigue.“Yo
con este maestro aprendí muchísimo pero en uno de los exámenes de
matemáticas mi nota fue un suspenso y yo para que no me castigaran
mis padres falsifiqué la firma de mi madre como si lo hubiera visto
porque el maestro se quería asegurar que los padres revisaban los
exámenes, pero el maestro se dio
cuenta, llamó a mi madre al día siguiente y al final el castigo fue
doble.”
Es
cierto que el castigo puede servir para “enseñar y educar a las
malas”, pero ¿no es mejor educar dialogando y buscando el
consenso , enseñando las consecuencias de cada acción? También se
debe tener en cuenta que depende del tipo de castigo, ya que en
muchas ocasiones, el castigo sirve para evitar una acción negativa.
La
clave está en encontrar una media entre el castigo y el diálogo,
para enseñar con ello a nuestros hijos que es mejor hablar,
comunicarse y dialogar que castigar en sí.
En
definitiva los castigos y premios son técnicas de motivación que no
debemos de abusar, sino más bien conseguir un equilibrio para
poderlas utilizar como técnicas de motivación, que es realmente el
motor de los niños que existen en la actualidad.
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